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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Lección 1 

29 de marzo al 5 de abri 



¿Quién fue Jesús? 




«Cuando llegó a la región de Cesárea de Filipo, 

Jesús preguntó a sus discípulos: 

'¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?"» 

Mateo 16: 13 



¡Impactante!_ 



Sábado 
29 de marzo 



INTRODUCCIÓN 



Como miembro de la familia humana, 
nuestro Salvador poseía un nombre propio: 
Jesús. Ese nombre significa: «él librará a su 
pueblo de sus pecados». ¿Crees que su fami- 
lia y sus amigos se detuvieron a pensar en 
el significado de su nombre? ¿Qué tan a me- 
nudo nos dedicamos a reflexionar en las ri- 
quezas encerradas en dicho significado? 

Mientras muchos de nosotros pensa- 
mos en su muerte en la cruz, también recor- 
damos su obra intercesora en el cielo. Pero, 
¿nos damos cuenta que es un ser viviente 
que se acuerda de nosotros a diario, que an- 
hela revelársenos, que aprecia nuestras ala- 
banzas? 

Le pedimos a Jesús que nos libre de 
nuestros pecados, pero sabemos muy poco 
respecto a la forma en que esta santa acción 
se lleva a cabo. El Cristo viviente se nos re- 
vela, y mediante el poder de su amor, nues- 
tra afición al pecado es eliminada. Es fun- 
damental que tengamos una comunión per- 
sonal con él, para que pueda librarnos de 
nuestras transgresiones. 

Hace dos mil años, Jesús vino a este 
mundo para salvar a la humanidad del mal y 

do por naturaleza Dios, no consideró el ser 
igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por 
e rebajó voluntariamente, to- 



nando la naturaleza de siervo y haciéndo- 
e semejante a los seres humanos. Y al ma- 
lifestarse como hombre, se humilló a sí mis- 
no y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y 
nuerte de cruz!» (Fil. 2: 6-8). 

A lo largo de la historia la influencia de 



Jamás nadie ha inspirado 

tantos cambios positivos 

en la vida 

de los seres humanos. 



Jesús en la vida de la gente nunca ha sido 
superada. Jamás nadie ha inspirado tantos 
cambios positivos en la vida de los seres hu- 
manos. Aquellos que se encuentran con el 
Cristo resucitado son transformados radi- 
calmente. Su actitud ante la vida cambia pa- 
ra siempre. Al permanecer firmes en la fe, 
no titubean al afrontar dificultades, perse- 
cuciones, o incluso la muerte. Consagran sus 
vidas a servir a los demás, minimizando 
sus propias necesidades y deseos. 
Tú también puedes desear ei 
con el Dios vivo y experimentar s 
transformador Cristo anhela entrar en tu 
corazón y darte una vida nueva en él. Este 
trimestre, haz el propósito de meditar en el 
significado de su nombre y experimenta la 
transformación que únicamente se alcanza 






Farrah del Rosario-Paterniti, Longapo, Füipin 



Domingo 
30 de marzo 



-Siguiendo el modelo 



Mateo 16: 13-16; Juan 3: 17; 20: 26-28; 
1 Corintios 1:18-27; 15: 3-7 

Jesús es la forma griega del nombre he- 
breo Josué que a su vez es un derivado de 
Oseas. Después del exilio, se adoptó la for- 
ma Jeshua de donde proviene Jesús. Este 
nombre le fue dado al Señor a fin de resal- 
tar el propósito de su misión: salvar Un án- 
gel le dijo a José, su padre adoptivo: «le pon- 
drás por nombre Jesús, porque él salvará a 
su pueblo de sus pecados» (Mat. 1: 21). 

La vida de Jesús 
(Luc. 2:52;3:23) 

La vida terrenal de Jesús puede ser di- 
vidida en dos grandes períodos: 1. Su vida 
privada hasta que cumplió los treinta años. 
2. Su vida pública, que abarcó aproxima- 
damente tres años. 

Llegado «el cumplimiento del tiempo» 
nació en Belén, durante el reinado del em- 
perador Augusto; en el hogar de José el car- 
pintero y María (Mat. 1: 1; Luc. 3: 23; Juan 
7: 42). Su nacimiento fue anunciado a los 
pastores (Luc. 2: 8-10). Sabios procedentes 
del oriente llegaron a Belén, llevando sus 
regalos, a fin conocer al recién nacido «Rey 
de los judíos» (Mat. 2: 1-12). 

Los crueles celos de Herodes hicieron 
que José huyera a Egipto, en unión de Ma- 
ría y el niño Jesús, para esperar allá la muer- 
te de este rey (Mat. 2: 13-23). A su regreso 
se establecieron en Nazaret, al sur de Gali- 
lea (Luc. 4: 16-21;Juanl:46). 

A los doce años, Jesús viajó en unión a 
sus padres a Jerusalén para la fiesta de la 
Pascua. Allí, en el templo, todos los que lo 
oyeron «se maravillaban de su entendi- 
miento y de sus respuestas» (Luc. 2: 47). 



Como humano, Jesús experimentó las 
mismas tentaciones que nosotros (Heb. 2: 
18). Sufrió dolores físicos así como emo- 
cionales. Incluso lloró por Jerusalén Qtian 
11: 35). No obtuvo reconocimientos, no 
fue querido, fue mal entendido, desprecia- 
do aún cuando no cometió mal alguno y 
amó a todos los que le rodeaban (1 Ped. 2: 
23). Jesucristo no solamente es el más des- 



Convierte nuestros errores 

en peldaños, 

en vez de hacerlos 

piedras de tropiezo. 



tacado personaje que jamás haya vivido, si- 
no que también es nuestro creador Por 
estos motivos, ¡merece toda gloria y honor! 

Vida en Cristo Jesús 
(Juan 14:26) 

En algunas ocasiones sentimos como 
que se nos cierra el entendimiento. Nos sen- 
timos desamparados. ¡Si al menos aparecie- 
ra alguien con quién estudiar! Llegamos a 
pensar que si nuestra vida experimenta un 
cambio radical nuestros amigos se burla- 
rán de nosotros o nos rechazarán. Satanás 
suscita estos pensamientos porque conoce 
el poder de los mismos. Por lo tanto, no im- 
porta cómo te sientas: busca el conocimien- 
to de lo alto y encuentra la libertad que se 
experimenta en Cristo Jesús. Esa vida no 
conoce hmites y está motivada por el ge- 
Es la obra del Espíritu Santo revelar- 
nos las particularidades de una vida en Cris- 
to Jesús. El mismo Jesús dijo: «Pero el Con- 
solador, el Espíritu Santo, a quien el Padre 



enviará en n 


li nombre, les er 


iseñará todas 


las cosas y les hará recordarte 


)do lo que les 


he dicho». 






Caminando con Jesús 




(Rom. 8: 


1,2) 




Debemos recordad que _ 


jesús no nos 


condena aui 


1 cuando cometí 




Él es nuestrc 


D Padre celestial. 


siempre listo 


a ayudarnos. 


Convierte nuest 


ros errores en 


peldaños, ei 


1 vez de hacerlos piedras de 


tropiezo. Jest 


is dijo: «Dios no < 


mvió a su Hi- 


jo al mundo 


para condenar al 


mundo, sino 


para salvarlo 


por medio de él» 


Quan 3: 17). 



El abe de una decisión 
(Juan 4: 4-42) 

Jesús aceptaba a la gente tal cual era. Él 
los atendía en el lugar y condiciones donde 
se encontraban. No trataba de cambiarlos 
antes de establecer una relación de cordiali- 
dad con ellos. Deberíamos hacer lo mismo. 

Jesús creía que la gente deseaba since- 
ramente conocer la verdad y seguirlo. Creía 
que podían ser ganados para su causa, que 
eran sinceros y que deseaban hacer lo co- 
rrecto. Debemos creer en la gente de igual 



Esta aceptación y creencia nos propor- 
cionan la confianza y la seguridad de que él 
nos guiará mientras ayudamos a la gente a 
que se acerque a él y a tomar las decisiones 



Dios puede obrar a través de ti 
(Juan 1: 12) 

Mediante estos pasos podemos llegar a 
establecer una relación personal con el Se- 
ñor Una relación tal significa creer que Jesús 
es el Hijo de Dios, quien murió por tus pe- 
cados, que fue sepultado y luego resucitó 
de los muertos. Significa recibirle como Se- 
ñor y Salvador. Cuando creemos esto, nos 
convertimos en hijos de Dios. Juan prome- 
te esto mismo en su evangelio, cuando dice: 
«Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen 
en su nombre, les dio el derecho de ser hi- 
jos de Dios». 

PARA COMENTAR 

1. ¿Qué actitudes impiden que la gente 
decida seguir los pasos de Jesús? 

2. ¿Cuáles puedes estar abrigando, y qué 
puedes hacer al respecto? 



Ernani Medinüla, Malahón, Füipin 



Lunes 

31 de marzo 



-Enfocados en Jesús 



TESTIMONIO 

1 Corintios 15: 57 



fortaleza ce 



«Jes 



palabras que rí 






rioridad, él no ignoró a sus hermanos hu- 
manos. No expresó dejos de autoridad de- 
bido a su relación con Dios; sin embargo, 
sus palabras y acciones demostraron que 
conocía la naturaleza de su misión. Habla- 
ba de las cosas celestiales como alguien a 
quien les eran familiares. Habló de su inti- 
midad y unidad con el Padre de la misma 
forma que un hijo hablaría de la relación 
sostenida con sus padres. No participó de 
las escuelas de los rabinos, porque él era el 
maestro enviado por Dios para instruir a la 
humanidad. Cristo habló de atraer a todos 
los hombres a sí como alguien en quien des- 
cansa todo poder restaurador y como el 
dador de la vida eterna. En él hay poder 
para sanar toda dolencia física y espiritual. 
Cuando el plan de redención se formuló se 
decidió que Cristo no debía aparecer mos- 
trando su carácter divino, porque de esa for- 
ma no podría relacionarse con los agobia- 
dos y sufrientes. Debía venir como un hom- 
bre pobre. El podía haber descendido de 
acuerdo a su posición exaltada en las cortes 
celestiales; pero no lo hizo. Debía alcanzar 
a los niveles más bajos del sufrimiento hu- 
mano y la pobreza de tal manera que su voz 
pudiera ser escuchada por los agobiados y 



suficiente para cualquiei 



e emergencia, nue 
tra vida se enlaza a la suya medí 
los escondidos; y debido a que 
sotros vivimos también. Esta es 
de religión práctica: Porque ser 
dados por el poder de Dios mei 



«Nuestra fe 
debe apoyarse en Jesús». 



hasta nuestra salvación. Ninguno de noso- 
tros puede estar seguro, excepto que nos 
unamos al Señor en un pacto perpetuo. No 
te olvidaremos».^ 

¿Te gustaría conocer a Jesús personal- 
mente? ¡Puedes hacerlo! Motivado por el 
profundo amor divino por ti, él ha realiza- 
do todos los arreglos de lugar 

Gracias a la n 
Cristo Jesús, puedes disfrutar u 
personal con él. Jesús tendió u: 



:1 abisi 



Dios. 






a relación 
n puente pa- 



esperanza».' 


^ 


^ 


«Sin embargo, nuestra fe debe apoyar- 
en Jesús. Al contemplarlo, aferrado a su 


1. TfeSigm 


o/thenmes. 



PARA COMENTAR 

1. ¿Continúa Jesús interesado en nosotros? 

2. ¿Qué significa tener una relación perso- 
nal con Cristo, y de qué manera la mis- 
ma impacta nuestras vidas? ¿Cómo se 
puede lograr ese tipo de entrega? 



¿Quién es realmente Jesús?_ 



Martes 
1° de abril 



EVIDENCIA 

Mateo 4: 1-11; Juan 11:35; Hebreos 2: 
18; 1 Pedro 2: 23 

Tarde o temprano todo ser humano tie- 
ne que preguntarse «¿Quién es realmente 
Jesús?» A pesar de la relatividad de nuestra 
época posmodernista, la mayor parte de no- 
sotros tiene una idea del tipo de persona 
que él fue mientras estuvo en la tierra. Por 
lo tanto, ¿qué haremos para entender este 



Únicamente él [...] 

podía salvarnos del castigo 

que merecemos. 



Primeramente, debemos 
muchos acontecimientos históricos son a 
menudo interpretados de manera diferente. 
Por lo tanto, ¿por dónde comenzamos? Co- 
menzaremos con la forma en que Jesús 
donaba ante la vida y ante la gente que 
lo amaba como lo odiaba. Asimismo habla- 
remos de sus reacciones, tal como las regis- 
tran los textos que poseemos. 

Una gran diferencia entre Jesús y cual- 
quier otra persona, es que el Señor era — y 
todavía es — un ser sin pecado. Los hu- 
manos estamos llenos de pecados. Pecamos 
a diario. Jesús nunca hizo nada mal hecho. 
Rehusó pecar, sin ceder ante las tentaciones 
que lo asediaron. Siempre permaneció pu- 
ro y perfecto (Mat. 4: 1-11). 



Como humano, Jesús experimentó las 

18). Sufrió los mismos dolores que noso- 
tros. Sufrió también dolores emocionales. 
Lloró sobre la tumba de un amigo amado 
Ouan 11: 35). No recibió reconocimientos, 
no fue apreciado, fue mal entendido, des- 
preciado, aún cuando no cometió mal algu- 
no. Aun así, amó a todos por igual (1 Ped. 
2: 23). Jesucristo no solamente es el mayor 
personaje que jamás haya vivido, sino que 
también es nuestro creador. Por esto 
vos, ¡merece toda gloria y honor! 

Probablemente, estás consciente ( 
to cruel que recibió. Tenía el poder para 
detener en cualquier momento aquella tor- 
tura y vejación. Su poder 
grande que no podemos imaginarh 
prenderlo. No obstante, no se defendió. Ac- 
tuó como un indefenso cordero incapaz de 
dañar a nadie. Por lo tanto, fue sacrificado 
por los pecados de la humanidad. 

Todo lo hizo por nosotros, porque nos 
ama. Únicamente él podía pagar el precio 
por nuestros pecados. Tan solo él podía sal- 
varnos del castigo que merecemos. Él su- 
frió por todos nosotros (1 Ped. 2: 21; 3: 18). 



PARA COMENTAR 

1. Basándote en los textos de la lección 
para hoy, ¿cómo describirías a Jesús al 
conversar con algún amigo? 

2. Piensa en otros textos que muestran la 
forma en que Jesús actuó en su vida y 
ante aquellos que lo amaban, o lo odia- 
ban? Tomando en cuenta esos textos, 
¿cómo describirías a Jesús? 



n Marie T. Furnish, Olongapo, Filipinas 



Miércoles 
2 de abril 



COMO ACTUAR 

Salmo 46: 1; Efesios 1: 7; Tito 1: 2 

Cuando vemos, escuchamos, o leemos 
las noticias, nos damos cuenta de los pro- 
blemas y los abusos que se cometen en el 
mundo. Algunas veces nos preguntamos: 
¿Cómo podremos soportar todo esto? Ver- 
daderamente nadie puede, no importa lo 
encumbrada, rica, educada o poderosa que 



Él se encuentra cerca: 
a una plegaria de distancia. 



sea esa persona. Pero la Biblia nos dice que 
hay alguien que si puede soportar esas co- 
sas, y que su nombre es Jesús. Él puede sa- 
tisfacer toda necesidad, afrontar cualquier 
situación y resolver cualquier problema. El 
mundo está lleno de muchos tipos de per- 
sonas, entre otros: jóvenes, viejos, pobres, ri- 
cos, educados, iletrados, bondadosos. Sin em- 
bargo, estas diferencias no cuentan, la gente 
tiene las mismas necesidades: perdón del 
pecado, fortaleza, consejo y esperanza. 

Hay dos pasos que nos ayudarán a sa- 
tisfacer esas necesidades. 
1. Acerquémonos a Jesús. Algunos se acer- 
can a adivinos, a libros y manuales, a po- 
sesiones materiales, a fin de satisfacer 
sus necesidades más íntimas. Pero nada 
material podrá satisfacernos de un todo. 
Únicamente Jesús conoce nuestro pasa- 



¡Confidencial! 

¡Información 

altamente secreta! 

do, presente y futuro. Además, cuando las 
preocupaciones de este mundo nos ago- 
bien, él se encuentra cerca: a una plega- 
ria de distancia. 
2. Esperemos en él. Los cristianos puede 
que muestren muy poco de la elegancia 
y la riqueza del mundo. Pero Jesús es ex- 
cesivamente rico en esperanza: esperan- 
za en su segunda venida, un don gratui- 
to. El ha prometido no dejarnos ni ol- 
vidarnos. El es el rey del universo. El es 
un vencedor Con Jesús a nuestro lado, 
siempre disfrutaremos de una gran espe- 

En cierta ocasión un soldado le 
tres fotos a un capellán mientras 
contraba en Erancia. La primera mostraba 
a un hombre de pie en una ciudad destrui- 
da por la guerra. El título de la foto decía: 
«El pasado me ha engañado». 

La segunda foto mostraba a una ser- 
piente tratando de subir a un poste en ex- 
tremo liso: algo imposible. El pie de la foto 
decía: «El presente es sobrecogedor». 

La tercera foto mostraba a un hombre 
mirando dentro de un cañón. El título de la 
foto decía: «El futuro me atemoriza». To- 
dos estos pies de foto serán una realidad si 
no conocemos a Jesús. Pero si lo conoce- 
mos, el pasado estará cubierto con su san- 
gre. Cada día tendremos su ayuda diaria. Y 
sus hermosas promesas anuncian un her- 

Recuerda que los métodos de Dios no 
. Esto puede sonar a derro- 



létodos 



mda 



hacia el verdader 



Lome Emen, Olongapo, Filipinas 



Ver a Jesús en persona 
no es suficiente 



Jueves 
3 de abril 



OPINIÓN 

1 Corintios 15: 3-8, 11 

Durante miles de años, Jesús ha sido el 
personaje más conocido de la historia. Las 
Escrituras así como los registros no bíblicos 
dan fe de su existencia Quan 1: 1-3, 14; 10: 
30; 14: 9; Col. 1: 15-20). Aunque él no fue 
tan popular como los emperadores roma- 
nos, los historiadores del primer siglo lo 
incluyeron en sus crónicas. 

Otro desafío que los cristianos primiti- 
vos afrontaron fue la identidad de Jesús 
relacionada a su naturaleza. Varios conci- 
lios de la iglesia consideraron el tema. 

La pregunta: «¿Quién es Jesús?» Fue 
debatida durante su vida y en lo adelante a 
lo largo de la historia. Todavía se discute 
hoy Gente de toda raza, cultura, educación 
y posición económica todavía se pregunta 
quién fue él en realidad. Muchos han sido 
perseguidos, e inclusive perdieron la vida, 
por creer que él es el Hijo de Dios. Otros 
viven de manera diferente, creen en doctri- 
nas específicas y abrazan profesiones espe- 
cíficas porque creen que él es el Salvador 
del mundo. 

Durante st 
lo rechazó por 
guUo espiritual, 
pular en los tiempos de Je 
que el Señor estuvo en la tierra, vi 
resucitó, ascendió al cielo, interce 
sotros y regresará a fin de reinar 
pre. Esto es lo que sus discípulc 



La verdad tampoco era po 
El hecho e: 



ron en el pasado, y es lo mismo que predi- 
can hoy Fue y es su testimonio: algo fortale- 
cido por la sangre de los mártires. Nuestra 



¿Somos las manos, los pies 
y el corazón de Jesús? 



responsabilidad es continuar aquella obra, 
llevándolo adelante. 

¿Predicamos fogosamente respecto a su 
identidad y a lo que él hace por nosotros? 
O, ¿quizá permanecemos sentados cómoda- 
mente en los bancos, felizmente aprisio- 
nados por nuestro orgullo teológico, mien- 
tras lo rechazamos como Señor de nuestras 

¿Estamos mostrando quién es él por la 
forma en que tratamos a los demás? 



El 



o loe: 



todo. ¿Ponemos en práctica lo que creemos? 
¿Somos acaso las manos, los pies y el 
corazón de Jesús? 

PARA COMENTAR 

1. ¿Qué necesitamos hacer a fin de presen- 
tar a Jesús de una forma más real? 

2. ¿Cómo puede fortalecerse nuestra pre- 
sencia como iglesia, mientras testifica- 
mos a favor de Cristo mediante prédicas 
y acciones? 



nio B. Cahusogjr., Salay, Mise 



Viernes 
4 de abril 



¿Quién es realmente Jesús? 



EXPLORACIÓN 

Mateo 16: 13 

PARA CONCLUIR 

¿Quién es Jesús? Quienes lo vieron o es- 
cucharon mientras vivió en la tierra, y du- 
rante los siglos transcurridos desde que re- 
gresó al cielo, comparten la misma pregun- 
ta. En su juventud, quiene; 
a él se preguntaban lo mi 
tros, además de María y José, se maravilla- 
ron ante sus preguntas y di 
Sus discípulos buscaron con detenimien- 
to la respuesta. Los dirigentes judíos temían 
escucharla. Pondo Pilato preguntó si Jesús 
era el rey de los judíos. La respuesta de Je- 
sús: «Eres tú quien dice que soy rey Yo pa- 
ra esto nací, y para esto vine al mundo: para 
dar testimonio de la verdad. Todo el que 
está de parte de la verdad escucha mi voz» 
Üuan 18: 37). Lo que nos lleva a pregun- 
tarte: ¿Quién crees que es Jesús? ¿Cómo se 
refleja su vida en la tuya? 

CONSIDERA 

• Pensar en la forma que puedes compar- 
tir el testimonio de Juan el Bautista quien 
afirmó: «Yo lo he visto y por eso testifico 
que este es el Hijo de Dios» Quan 1: 34). 

• Preparar una lista de respuestas para la 
pregunta «¿Quién es Jesús?». 

• Llevar a cabo una encuesta en tu iglesia, 
haciéndole a miembros y dirigentes la 
misma pregunta. Coloca los resultados 



en un boletinero, o publícalos en una ho- 
ja informativa. Puedes más adelante pre- 
parar un programa de Escuela Sabática a 
fin de presentar los resultados y discutir- 
los. 

• Investigar cómo afecta nuestra forma de 
vida la idea que tenemos de Jesús. 

• Contemplar la persona de Jesús, pensan- 
do en la naturaleza divina que poseía an- 
tes de asumir la forma humana. ¿Habrá 
sentido él el dolor del Calvario y la carga 
por el pecado de la humanidad, durante 
toda la eternidad? 

• Trata de encontrar en la naturaleza simi- 
litudes entre la obra creadora de Dios y 
la persona de Jesús. Por ejemplo: una 
mamá pata llevando a sus crías hacia un 
lugar seguro se asemeja a Jesús que nos 
saca de un mundo de pecado para lle- 
varnos a su reino. Ilustra estos dos ejem- 
plos con fotos, recortes de revistas, 
dibujos o videos. 

• Comparar y contrastar diversas formas 
en que Jesús ha revelado quién es él, uti- 
lizando relatos de los evangelios y pasa- 
jes de los libros de Elena G. de White. 

• Llevar un diario durante una semana, 
registrando tus ideas respecto a la perso- 
na de Jesús al contemplar ejemplos de la 
naturaleza, de las vidas de otros, y de tu 
propia vida. 

PARA CONECTAR 

/ El Deseado de todas las gentes, capítulo 77: 
«En el tribunal de Püato». 



3, Clarksville, Marylaná, EE. VV.